Editorial

PRÁCTICA FAMILIAR RURAL │Vol 1 │ No. 5 │ Julio 2017 www.saludrural.org

 

Editorial


Diego Herrera


¿Cuáles son las líneas de investigación pertinentes para la medicina y cuál debería ser su teleología, es decir, qué fines debería perseguir? ¿Qué significa aportar al corpus de conocimiento médico actual desde una epistemología del sur en los tiempos actuales? ¿Cómo financiar la investigación en los países del tercer mundo?

Estas y otras preguntas son inquietantes para los profesionales jóvenes, quienes en la actualidad son seducidos por los incentivos de la sociedad de mercado, en un contexto de carencia y necesidades de ascenso social.

Muchos miembros de la generación actual niegan las utopías, viven en el utilitarismo político, y toman partido entre el populismo autoritario o las opciones ultraconservadoras. En este vacío político, las pocas alternativas involucran formar parte del aparato burocrático normatizador o ser  profesionales devotos del libre mercado.

Lastimosamente, ambas alternativas centrados en los médicos y ninguna de las dos opciones toma en cuenta al paciente, ni el mejoramiento de la calidad de atención integral y democrática. Según, O'Donnell, politólogo argentino, la modernización del mundo rural, es y sigue siendo, una tarea fundamental del Estado, que a través de sus instituciones, implementa las llamadas  políticas nacionales.  Esta función autoritaria modernizadora, provocan una gran tensión en países de modernización tardía como los de Latinoamérica.

Por lo tanto, el Estado burocrático autoritario se erige como la salida más promisoria para la burguesía, al cumplir ciertas funciones como garantizar la normalización económica, desactivar la participación de las masas, y reconstruir la paz social. En determinados casos, como en Ecuador, la crisis actual también cautiva a la emergente clase media profesional.

El politólogo ecuatoriano Luis Verdesoto, ha resumido esta compleja relación al señalar  que “la fase de populismo autoritario que caracteriza al país (…) se ha perfilado como un intercambio con un valor de cero entre los elementos democráticos en el sistema político. Yo te doy mayores recursos a cambio de que tu cedas tus demandas democráticas; estabilidad a cambio de expresividad y participación popular real”.

El discurso que apela a la modernización mantiene un enorme poder como imaginario para la construcción de hegemonía, o bien, para lograr la aceptación entre la población mediatizada, que mira un proyecto para mejorar la salud, que no encarna sus aspiraciones y demandas, pero que es asumido bajo la promesa de un futuro deseable de modernización y progreso.

Lo realmente importante y hasta trágico de esta realidad, según Francisco Muñoz,  reside en el hecho de que las masas y los intelectuales locales se han sentido fascinados por modelos autoritarios de modernización.  Es una fascinación sin que los datos en su contra hagan demasiada mella en la conciencia colectiva, siendo las instituciones educativas, gremios profesionales y otros actores indiferentes o  entusiastas colaboradores de este Estado modernizador

El proyecto modernizador busca la globalización del conocimiento, y la investigación posible solo se daría en tres contextos:  (1) ligada a la necesidad de la institucionalidad académica, y a la obtención de títulos de magister o de doctorado, donde priman las inquietudes individuales de los investigadores; (2)  realizar protocolos que respondan a las necesidades de las entidades que manejan los fondos de investigación, sea el Estado o la cooperación internacional - ambos con agendas ya trazadas, donde en última instancia las problemáticas de investigación son funcionales; (3) realizar investigaciones que responden a la normatividad e interés de las revistas indexadas que priorizan los métodos positivistas de la ciencia; escapar de estos contextos obliga el investigador intentar la tarea quijotesca de la investigación centrada en el paciente.

Entonces, ¿podemos realizar una investigación en salud que sea independiente, y con ello generar reflexiones de nuevos conocimientos, que provoque un debate con la corriente neo institucionalista que ha constituido el soporte ideológico del pensamiento oficial del poder?

¿Podemos superar el método positivista en la investigación, y reconocer la necesidad de incorporar a la descripción de la realidad los parámetros empíricos usados comúnmente por las ciencias sociales?

¿Es posible, superar  un modelo de investigación  tecnocrática productivista, elitista y excluyente de todo pensamiento crítico, que abra el camino hacia una perspectiva que trascienda la supremacía del mercado?

Esas y otras preguntas, son las que buscamos responder al retar a los médicos rurales a realizar investigación centrada en los pacientes, su familia y su comunidad.

 

Bibliografía

Barrow, Clyde W (1993). Critical Theories of the State, Marxist, Neo-marxist, post- Marxist, Madison, University of Wisconsin Press.

Eduardo Gudynas, (2005).  “Debates sobre el desarrollo y sus alternativas en América Latina: Una breve guía heterodoxa” en Miriam Lang y Duompilania Mokrani (compiladoras), Más allá del desarrollo, Quito, Editorial El Conejo / Abya Yala. 

Lesgart (2007), "Pasado y presente de la Ciencia Política producida en Argentina. Apunte para un debate de su porvenir" en Temas y Debates, N° 14.        

O'Donnell ,G. (2009), El Estado burocrático autoritario, Buenos Aires, Prometeo.        

O'Donnell, G. (2011), Modernización y autoritarismo, Buenos Aires, Prometeo.        

Muñoz, Francisco (2016) “El pensamiento político de América Latina en los setenta: sus rupturas y perspectivas en el siglo XXI “. Memorias del seminario internacional: El legado intelectual y político de Fernando Velasco Abad FLACSO ANDES

 

 



DOI: http://dx.doi.org/10.23936/pfr.v0i5.186.g239

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